MEXICO: ESPLENDORES DE TREINTA SIGLOSLa herencia artística de Mexico, centro de una magnífica gama de civilizaciones antiguas que datan del año l000 AC., se celebra con la exposición: México: Esplendores de Treinta Siglos. Esta exhibición, la presentación de arte mexicano más extensa de los œltimos cincuenta años, documenta la inmensa riqueza cultural de México que se extiende a lo largo de tres mil años. Cuatrocientas piezas de arte, préstamos de centros arquitectónicos, iglesias, museos, y colecciones privadas ya de México, Europa y los Estados Unidos, se presentan en esta exposición. Arte Precolombino Arquitectura, escultura, pintura, y un completo sistema de escritura jeroglífica, fueron los logros de la era precolombina, la cual se presenta aquí por medio de objetos de ocho centros arqueológicos, cada uno de ellos representando una extraordinaria civilización indigena en su zenit artistico y cultural. Las zonas incluyen a La Venta (1200-400 AC.), centro ceremonial olmeca que se caracterizó por su arquitectura pœblica bien definida, y que cedió también espectaculares monumentos de basalto, exquisitas obras maestras hechas de jade, y trabajos finos hechos de barro; a Izapa (900 AC.-250 DC.) conocida por sus maravillosos monumentos de piedra con bajos relieves, y altares que relatan acontecimientos mitológicos; a Teotibuacán (150 AC.-700 DC.), la primer metrópolis del Nuevo Mundo, cuyo planeamiento urbano y muros ricamente pintados son todavía fuente de asombro; y a Monte Albán (500 AC.-900 DC.) la imponente fortaleza en las montañas, donde los zapotecas demostraron sus facultades superiores como escultores y arquitectos. La referencia a otras civilizaciones mesoamericanas es hecha por la ciudad maya de Palenque (l00-900), con sus impresionantes representaciones estatuarias, abundante inventario de textos con jeroglíficos, y su prodigiosa combinación entre arquitectura y medio ambiente; por El Tajín (100-1100) donde existió un espiritu arquitectónico independiente y floreció la ceremonia del juego de pelota; y por Chichén Itzá (800-1200), cuyas figuras del chacmool, esculturas encontradas en la entrada de los templos y que recibián ofrendas para sacrificios, han influenciado a los escultores del siglo veinte. El complejo imperio azteca de corta duración (1325-1521), está representado por objetos del Tenochtitlán cosmopolita. Sus palacios, esculturas monumentales esculpidas en piedra, recipientes y libros pintados, mantos de plumas, y artículos de oro y plata, impresionaron enormemente a los conquistadores españoles, los que, eventualmente, subyugaron a la población indígena y construyeron a la Ciudad de México sobre las ruinas de Tenochtitlán. Aunque compartieran características similares como el calendario ceremonial y los ciclos solares, y su juego de pelota sobre canchas de mampostería se llevó al cabo con propósitos políticos o rituales, cada zona arqueológica cuenta con proezas artisticas y culturales que le son propias. Los progresistas parámetros del período precolombino señalan diversos estilos arquitectónicos, arte monumental hecho pœblico que conmemora ya a individuos o acontecimientos históricos, así como narraciones pictóricas o esculturas que relatan complejos temas religiosos y políticos. Las culturas del período precolombino desarrollaron amplios estudios cosmológicos y se expresaron por medio del arte y de la arquitectura, ambos medios permitiéndoles ofrecer gran detalle respecto a sus conceptos religiosos, así como de sus conocimientos sobre la agricultura, astronomía y matemáticas. Documentaron, así mismo, su relación con los dioses en un complejo universo en el cual ellos participaron dualmente a través de un ceremonial individual y pœblico.
Arte Colonial Las civilizaciones precolombinas, que florecieran por más de dos mil quinientos años, fueron vencidas por los conquistadores españoles durante los siglos dieciséis y diecisiete. Por los trescientos años del período en que México fué gobernado por virreyes de España, los españoles impusieron el cristianismo y a la cultura de Europa. Como una extension de orígen europeo, el arte colonial creó durante este lapso, espectacular arquitectura eclesiástica y cívica, pintura religiosa, escultura, y mobiliario doméstico, que fué cambiando gradualmente como reflejo de la fusión de ambas culturas. A comienzo del período posterior a la Conquista, misioneros idealistas no sólo enseñaron nuevos principios, formas y estilos a los artístas indígenas, también les alentaron a utilizar en el servicio de la nueva religión los métodos tradicionales: las técnicas aztecas del uso de plumas fueron usadas para hacer vestimentas para los sacerdotes y representaciónes de sujetos religiosos; pasta del tallo del maíz fué utilizada para crear las imágenes de los santos; en los muros de las iglesias fueron realizadas pinturas murales. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo dieciséis se vió un descenso en la población nativa debido a enfermedades, abusos, y a la creciente afluencia de europeos, algunos de ellos expertos artistas que trajesen consigo las técnicas europeas del siglo dieciséis. En el siglo diecisiete, los mexicanos empezaron la fomlulación de su identidad nacional y los elementos nativos, tanto en contenido como en estilo, se tornaron en elemento más prominente en las artes. La continuidad con el pasado precolombino se representó con la incorporacion de motivos indígenas en la arquitectura y en las artes decorativas. Exuberancia en decoración y diseños elaborados dieron un carácter de distinción a los edificios, muebles, cerámica, trabajos en metal, tanto en el medio doméstico como en el religioso. El período barroco del siglo dieciocho fue la muestra del zenit que alcanzara el estilo colonial mexicano: una mezcla densa y llamativa de motivos europeos que se unió a las tradiciones características locales. Este estilo, que fuese adoptado por los hijos de los europeos nacidos en México (criollos), marcó el principio de la tradición artística colonial genuinamente mexicana. Arte del Siglo Diecinueve En 1820, después de una década de conflictos armados espóradicos contra España, México eliminó el yugo colonial. Los siguientes años estarían marcados por profundas divisiones entre conservadores y liberales, que les hacían discutir acaloradamente la orientación predominantemente europea de la aristocracia y el gobierno de México. La Real Academia de San Carlos, fundada en 1785, toleró y hasta propició el debate entre conservadores y liberales por medio de, por una parte, elegantes retratos de individuos privilegiados, y por otra, de visiones prehispánicas idealizadas. Pinturas de provincia de artistas regionales tales como Hermenegildo Bustos y José María Estrada, contrastaron con las de artistas academistas tipo Rodrigo Gutiérrez y José María Velasco. A pesar de estudios formales, algunos de los artistas regionales laboraron de manera sencilla, lo cual habría de inspirar a gran nœmero de los más grandes pintores mexicanos del siglo veinte. México contaba también con una tradición en el paisaje que había sido iniciada por artistas extr.anjeros, los cuales habían recibido inspiración en lo escabroso del terreno, horizontes ilimitados, y cielos transparentes. Mientras que los estilos y técnicas artísticas mexicanas del siglo diecinueve permanecían siendo conservadoras, la representación de las clases media y pobre de México, como sujetos respetables y hasta honorables, pavimentó el triunfo artístico del muralismo y el surrealismo mexicano del siguiente siglo. Arte del Siglo Veinte Los temas predominantes del arte mexicano del siglo veinte incluyen a la muerte, la pasión, lo narrativo, y la crítica social. Con base en la Revolución de 1910 y en un profundo nacionalismo, los artistas de principios del siglo veinte quisieron establecer una continuidad entre el pasado del México precolombino y el México de su tiempo. Arte programatizado (expresiones de creencias religiosas o seculares) y pintura sobre los muros, habían sido dos elementos constantes en el arte mexicano. En la primera mitad de este siglo, dichos elementos reaparecieron en los grandes murales de Diego Rivera, José Clemente Orozco, y David Alfaro Siqueiros. Otros pintores mexicanos de primer importancia en este siglo son Frida Kahlo, Rufino Tamayo, y el primer paisajísta contemporáneo de Mexico, Gerardo Murillo Cornadó, mejor conocido como el Doctor Atl. Nuevos temas surgieron del pasado histórico de México particularmente de la Conquista, la Revolución, la vida urbana, el trabajador, y la tecnología. Los artistas buscaron establecer una continuidad entre el estilo de vida nativo y el México que ellos conocieron. El propósito revolucionario del gobierno de crear una nueva sociedad, reforz6 el interés de los artistas en desarrollar un nuevo arte y a su impulso por descubrir las tradiciones culturales mexicanas. Los artistas de México sintieron la necesidad de incorporar el pasado y avanzar más allá de él, y fué de esta tensión, aœn presente, que se desarrolló el arte mexicano del siglo veinte.
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