3. The Spread of Reading



After the fall of the Roman Empire, reading and writing became the domain of clerics and a few noblemen. The oral tradition remained very much alive, however. People were accustomed to performances by minstrels and storytellers and to listening as someone read aloud. The availability of printed books whetted the listeners' desire to learn to read.

Después de la caída de Imperio Romano, la lectura y la escritura se convirtieron en las actividades propias de los clérigos y de una minoría de nobles. Sin embargo, la tradición oral siguió estando viva. La gente estaba acostumbrada a escuchar narraciones de voces de juglares y cuentistas. El acceso a libros impresos despertó en el público el deseo de aprender a leer.